BARRIO MERCADO CUIDADOR

Localización: Perú, Lima
Proyecto: Arquitectura residencial
Categoría: Académico
Programas informáticos: Revit, Photoshop, Illustrator.
Estado: Sin construir
Área: Sin datos
Tejido, acero
Los mercados son infraestructuras urbanas esenciales en la vida social y económica de Lima; más allá de su función comercial, sirven como centros de reunión comunitaria y organización vecinal. Sin embargo, su naturaleza monofuncional limita su uso, convirtiéndolos en espacios inseguros y vacíos por la noche. Este problema se agrava en una ciudad altamente sísmica donde casi el 70% de los edificios son de construcción propia, lo que provoca problemas de accesibilidad, chabolismo y escasa habitabilidad.
El Mercado Campesino de Lima Norte es un microcosmos de la ciudad autoconstruida; atrae diariamente a unas 2.000 personas y alberga en su recinto un barrio de 800 viviendas autoconstruidas. Este entorno revela problemas críticos: precarias condiciones de habitabilidad y accesibilidad, vulnerabilidad estructural a los terremotos, superposición desordenada de usos y escasez de espacios asistenciales. Esto se ve agravado por el hecho de que el 83% de su población está formada por niños y mujeres, que soportan gran parte de las responsabilidades de cuidado y se enfrentan a riesgos cotidianos. En respuesta a este escenario, la propuesta «Barrio Mercado Cuidador» considera la autoconstrucción no como un problema a erradicar, sino como una oportunidad para reconfigurar el espacio comercial-residencial desde una nueva perspectiva centrada en quienes cuidan a otros y en quienes son cuidados, fortaleciendo así la cohesión social y la resiliencia colectiva.
El planteamiento comienza con un proceso participativo en el que intervienen madres, niños, autoridades del mercado y propietarios y constructores de ferreterías locales. Se identificaron las zonas donde confluyen con mayor intensidad las actividades de venta, residenciales, recreativas y de cuidado; paradójicamente, estas zonas concentran el mayor nivel de riesgo y amenazan la seguridad física de los distintos usuarios. Aquí es donde se localiza el primer tipo de «módulos asistenciales», cuya replicabilidad constituirá la base del nuevo sistema de pasarelas elevadas seguras. La segunda tipología modular es una exoestructura que refuerza los edificios con mayor riesgo de derrumbe debido a la actividad sísmica; esto permite completar el perfil urbano, posibilitando la integración de espacios dedicados a guarderías, apoyo educativo, actividades culturales, talleres de formación y servicios comunitarios. Estos nuevos centros, además de fomentar la interacción social y fortalecer los lazos comunitarios, refuerzan el papel de las madres y cuidadoras locales, generando oportunidades de desarrollo e ingresos adicionales para la comunidad.
Las calles aéreas seguras se adaptarán a las necesidades de los residentes y a las diversas condiciones de los edificios, proporcionando nuevas entradas a las viviendas, creando espacios intermedios y esquinas activas que fomenten la vida doméstica; además, conectarán con los centros comunitarios, asegurando la continuidad urbana entre el barrio y sus alrededores. El proceso de construcción se basa en el conocimiento local, incorporando la mano de obra de maestros ferreteros y constructores, y transmitiendo prácticas de resiliencia arraigadas en la autogestión del barrio. La implantación de este sistema adaptativo pone de relieve las condiciones existentes, no desde una perspectiva de precariedad, sino como una oportunidad, transformando este entorno autoconstruido sin desplazar a sus habitantes ni interrumpir la actividad comercial. Reconoce el valor social y cultural del tejido existente al tiempo que integra disposiciones técnico-constructivas de seguridad y cuidado. Un modelo replicable capaz de generar una nueva forma de habitar la ciudad autoconstruida.

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